Re-aprendiendo a evaluar

Este año me he planteado como objetivo, desde principio del curso, cambiar la forma en que afronto la evaluación en clase. Ya hace tiempo que soy consciente de que es el punto débil de mis clases y de que los cambios que he hecho hasta ahora,( la introducción de proyectos, etc ) son incompletos si no resuelvo la cuestión.

He ido leyendo teoría sobre el tema, tampoco mucha, a lo largo de los últimos años y he ido introduciendo cambios pero me he dado cuenta que la clave, al menos para mi,  está en el camino largo: darle la vuelta a todo! Me explico. Y creo que me explicaré mejor por  partes.

Lo aprendido hasta ahora.

El primer cambio con respecto a la evaluación, lo hice introduciendo las rúbricas para evaluar proyectos. (Hice un post hace tiempo al respecto, ¡que creo que es el más leído del blog!).  Las rúbricas son la manera más coherente de evaluar proyectos que he encontrado,  a pesar de que aprender a utilizarlas bien es cosa de práctica y que el diablo está en los detalles. Por ejemplo, me he dado cuenta de que, aunque necesario, no es suficiente presentar la rúbrica y explicarla al inicio de los proyectos para que sea útil. Hace falta entrenar a los alumnos, que seguramente no habrán visto una cosa así nunca. A mi me suele  funcionar plantear una actividad en la que ellos evalúan un trabajo ( a menudo del año anterior) con la rúbrica para que la interioricen. Otra dificultad de la rúbricas es el paso de nota cualitativa a nota numérica… Las rúbricas suelen ser cualitativas con una escala:  muy bien, bien, con defectos, hay que rehacer (por ejemplo).  Si se asigna un valor numérico a cada etapa, éste suele ser un rango con lo que siempre es un poco liado el proceso … En todo caso, con la práctica uno siempre encuentra la manera más adecuada/justa de hacer el proceso.

Refkexiones para cambiar.

Leyendo sobre evaluación, encontré el libro de Neus Sanmartí sobre la evaluación en secundaria y me di cuenta de la cantidad de cosas que necesitaba cambiar … he apuntado algunas ideas:

  • En general, los alumnos no se miran las correcciones hechas por los profesores y pocos las entienden. Contad las horas que pasamos corrgiendo y su eficacia.
  • Casi siempre, lo que importa de la evaluación es la nota y se pierde el potencial imprescindible de la evaluación  como herramienta de aprendizaje.

Y luego me he preguntado:

  • ¿Qué parte del tiempo de clase dedico a la evaluación que lleva a aprender ?( la formativa). Qué se hace para acreditar y qué para ‘aprender’? (es decir, ¿dónde cuentan los errores y dónde no?)
  • ¿Quién hace la evaluación?
  • ¿Con qué se hace la evaluación?

¿En qué estoy ahora?

En base a todo lo anterior este año estoy introduciendo cambios. No son cambios revolucionarios y muchas de las cosas las hacía pero de forma poco sistemática. Todos juntos, están funcionando muy bien.

– Muchas de las actividades se corrigen en pareja, cada uno con la suya para obtener una conjunta. Ellos saben que lo importante es aprender, no tenerlas hechas. Al final hago las aclaraciones que sean necesarias a cada pareja.

– Introduzco actividades de trabajo por parejas o grupos de tres que después se cruzan información. Algunas son caóticas (también lo son las sesiones de formación del profesorado similares …) pero funcionan bastante bien. He aprendido que la clave es dar objetivos finales claros (y no muchos).

– Mantengo los exámenes pero muy reflexionados. Pienso mucho en el tipo de actividad  que deben realizar y enfatizo mucho la comprensión mediante preguntas-dilema.(son bastante pesados de corregir ,eso sí). También hay algunas actividades mecánicas para ayudar a los alumnos con más dificultades. En los exámenes hay preguntas extra, por lo que siempre pueden escoger. (planteo 15 preguntas y deben escoger 10, por ejemplo. No todas valen lo mismo).

– Dar las soluciones a las actividades si se puede. (las que tienen una solución única).  Permite avanzar a los más rápidos y focalizarse a los más lentos.

– Trabajar sobre los errores: hablamos de los errores, de las soluciones que tienen diferentes e intentamos ‘normalizarlos’ en clase. “La clave son los errores, lo que está bien, ya lo sabemos”.

– Hacemos constantes referencias a los objetivos que nos planteamos al principio del tema y cada uno se autoevalúa al final en función de estos objetivos. Nos sirve como reflexión final del tema y para aprender a afrontar el siguiente.

Bueno, pasado el primer trimestre, la cosa creo que no ha ido mal pero aun nos queda mucho por hacer. Así, sin haber hecho nada riguroso, creo que han aprendido más o menos lo mismo (quizás algunas cosas un poco más) pero el clima de la clase ha sido bueno y su predisposición mucho mejor. De momento, no es poco. A ver a final de curso qué tal …  Seguimos!

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